El páncreas es una glándula que se encuentra detrás del estómago y cerca de la primera parte del intestino delgado que se encarga de la segregación de los jugos digestivos en el intestino delgado a través del conducto pancreático. También se encarga de la liberación de hormonas como la insulina.

La pancreatitis es una inflamación del páncreas y puede ser aguda o crónica. En la primera se produce una inflamación aguda del páncreas que se resuelve de dos maneras: por un lado, en los casos más frecuentes, la inflamación cesa y va seguida de un proceso de reparación y cicatrización, o bien, en los casos menos frecuentes, la inflamación comienza a afectar a otros sistemas (circulatorio, respiratorio o excretor renal), dando lugar a un fallo orgánico o incluso el fallecimiento del paciente.

La pancreatitis crónica se produce por la agresión continuada de la glándula, lo que provoca una lenta destrucción del tejido pancreático funcional y su sustitución por tejido fibroso.

Incidencia

La pancreatitis aguda es una enfermedad relativamente frecuente. Francisco García Fernández, portavoz de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), expone que en Estados Unidos “supone la tercera causa de ingreso en unidades de gastroenterología y representa la quinta causa de muerte por enfermedades no malignas”. En España se estima que la incidencia es de “aproximadamente 35-40 casos por cada 100.000 habitantes y año”.

Esta patología está aumentando progresivamente en las últimas décadas “probablemente por el aumento de la obesidad, que condiciona mayor incidencia de colelitiasis (cálculos biliares)”, que es una de sus principales causas.

La pancreatitis crónica es mucho menos frecuente, pero se cree que su incidencia real está infraestimada porque permanece asintomática y sin diagnóstico durante muchos años. “En España la incidencia de la pancreatitis crónica se estima en 14 nuevos casos por 100.00 habitantes y año y una prevalencia de unos 18 casos por 100.000 habitantes”, apunta el especialista en digestivo.

Causas

Las causas de la pancreatitis aguda son variadas. Las dos más frecuentes son los cálculos en la vesícula biliar (colelitiasis) y el consumo excesivo de alcohol. Los cálculos en la vesícula provocan pancreatitis al moverse hacia el conducto biliar y obstruir la salida del conducto pancreático hacia el intestino.

El alcohol tiene un efecto tóxico directo y también puede producir pancreatitis crónica. Otras causas más raras son ciertos medicamentos, el aumento importante de los niveles de lípidos en sangre (hipertrigliceridemia), el aumento mantenido de calcio en sangre (hipercalcemia), las obstrucciones de la salida del conducto del páncreas, los golpes en el abdomen, algunas intervenciones quirúrgicas y la realización de una prueba llamada colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE).

En aproximadamente un 15-25% de los pacientes no se descubre la causa (pancreatitis aguda idiopática). De ese 25%, solo sufren nuevos episodios de pancreatitis un pequeño porcentaje del 5%.

En cuanto a las causas de la pancreatitis crónica, además del consumo desmesurado de alcohol destacan episodios repetitivos de pancreatitis aguda. Pero además de estas, existen otras afecciones que se encuentran asociadas:

  • Patologías de carácter autoinmune: Cuando el sistema inmunitario ataca al cuerpo.

  • Obstrucción del conducto pancreático o del conducto colédoco, conductos que drenan las enzimas del páncreas y la bilis.

  • Complicaciones de una fibrosis quística: Provoca acumulación de moco espeso y adherente en los pulmones, el tubo digestivo y otras áreas del cuerpo.

  • Altos niveles de triglicéridos en la sangre.

  • Hipertiroidismo: es un trastorno en el cual las glándulas paratiroides del cuello producen demasiada hormona paratiroidea.

  • Uso de ciertos medicamentos, como sulfamidas, diuréticos tiazídicos o azatioprina.

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